La noche más mágica de todas estas fiestas que nos rodean, para mi, que tengo alma de niña, es la noche de Reyes. Soy tradicional a mi cultura, que le vamos a hacer. Me reservo con paciencia hasta el 6 de Enero, pues tengo más fe en su magia que en la de los inventos modernos americanos que no me van mucho.
Para los que creemos en los Reyes Magos, esta es una noche llena de ilusión y de hechizos. Sí, ya hace tiempo que me enteré de su secreto, pero yo sigo esperando en ellos.
De niña recuerdo esperar durante horas, con un frío intenso, entre la aglomeración de la muchedumbre, Cuando se divisaban a lo lejos, mi padre me subía a sus hombros para que viera sin impedimentos la gran cabalgata que desplegaba por toda la ciudad a los Reyes, y tras recoger los caramelos y entregarle la carta al paje… marchar corriendo a casa a preparar la cena para reyes pajes y camellos y dejarlas en el balcón, junto a los zapatos limpios. Y a la cama enseguida… porque esa noche costaba dormirse, y miraba nerviosa el balcón, de refilón, por si les sorprendía correr a hacerme la dormida. Pero eran tan especiales que jamás les vi llegar.
Años más tarde me tocó a mí subir a hombros a mis pequeños y viví la ilusión desde el otro lado. Esas noches las pasaba ya descaradamente en vela, primero esperando a que los demás durmieran, y después….preparando el escenario para el despertar.
Cada año era distinto, uno encontraban los regalos en el salón o cualquier otra habitación, todos bien puestos, o mezclados para q cada uno encontrara el suyo o agrupados en montones con una tarjeta especial con cada nombre y un carta que el Rey le dejaba a cada cual ; otro tenían que buscarlos por todo el piso y en cada lugar, el menos insospechado, encontraban una cosa; un año dejaron sobre la mesa tan sólo un montón de sobres llenos de pistas que debían seguir para encontrar los regalos escondidos… en fin que los Reyes en mi casa siempre han practicado de un modo u otro la magia, y yo disfrutaba con ello.
Ahora que las cosas han cambiado tanto, sigo depositando la ilusión también en los Reyes Magos, porque se que de un modo u otro la luz de la estrella que los guiaba, es la misma por la que intento orientarme en mi vida.
Un poco de historia:
Epifanía significa “manifestación”. La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice además que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré. Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: “la virgen ha dado a luz, la luz crece”. Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor.
Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota, es decir, la santa luz.
Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.
De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios.
Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltasar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días. En los países latinos la tradición de los Reyes Magos fue introducida a partir del siglo XVI por los frailes franciscanos extendiéndose rápidamente por el mundo cristiano.
Los regalos 
El oro: El primer Rey, un anciano de larga cabellera y luenga barba blanca llamado Melchor, le ofrece oro, considerado el metal más perfecto y precioso, se asimila a lo reluciente, a la luz, es símbolo principal del conocimiento. Para los egipcios el oro es la carne del sol y por extensión de los dioses y faraones. Debido a esta identificación con la luz solar, el oro ha sido uno de los símbolos de Jesús, de ahí que muchos artistas lo representen con cabellos rubios y coloquen una aureola dorada a su cabeza. Pero como todo símbolo tiene su ambivalencia, debo aclarar que mientras que el color del oro es un signo solar, la “moneda de oro” se considera símbolo de perversión y exaltación impura de los deseos. De la materialidad corrupta. No confundirlo, que no es el caso.
El Incienso: En el simbolismo del incienso están a la vez el humo, el perfume y las resinas incorruptibles que sirven para prepararlo. Los árboles que las producen, se han tomado a veces como símbolo de Cristo.El incienso es el encargado de elevar la plegaria hacia el cielo, y en este sentido es emblema de lo sacerdotal. Por eso el regalo de otro de los Reyes Magos, Gaspar, un joven de tez y barba rosada que le honró con el símbolo de la divinidad. Recordar que el incienso es usado en las plegarias elevadas a lo alto.
La mirra: es una resina con la que se hace perfume y ungüento, con el cual se untaba a los escogidos.Recordemos que a Jesús también se le llama “el Ungido”. Por eso El tercero llamado Baltasar, de tez morena, que le trae mirra como testimonio de que el Hijo de Dios iba a morir (santidad). Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran la luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen y la reparten por doquier.
Tradiciones modernas:
El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que “lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis” Pero la costumbre de los Reyes Magos como generosos proveedores de juguetes a los niños es relativamente reciente y solo fue adoptada por algunos países latinos y en Europa.Los Reyes no comenzaron a traer juguetes a los niños hasta mediados del siglo XIX, con anterioridad sus regalos se referían solo a cosas relacionadas con la vida cotidiana. Gaspar era el encargado de repartir golosinas, miel y frutos secos;Melchor tendía más a lo práctico y su fuerte eran la ropa o zapatos nuevos.En cambio Baltasar era el que desempeña el peor papel pues es el encargado de traer carbón o leña a los niños que hayan sido más que traviesos a juicio de sus padres. Como todo, en este mundo de desbordada multiplicidad, se ha convertido hoy en día, cuando no se ha sustituido directamente por su desventaja en ser la última de estas fiestas, en un mero reclamo consumista, en la que nos abocamos a los juguetes y regalos más absurdos para los niños, y nos preocupa más la cantidad que la calidad del objeto.
Deberíamos reflexionar en la clase de regalos que nos llegan y en los que nosotros ofrecemos.
Hay que reconocer que lo importante no es el regalo en sí, sino el saber entregarse a los demás y compartir la alegría del presente recibido.
El significado oculto de este día es que en la vida debemos buscar a Dios o Principio Superior (llámalo como quieras) sin cesar y ofrecerle con generosidad e ilusión lo que tenemos, para poder recibir lo que nos otorgue.
Debería ser pues éste, un día de alegría y agradecimiento por poder ver la claridad de la Luz, acogerla en nosotros, y rendirle adoración como los magos.
Roscón de Reyes. Otra tradición recientemente adquirida y bien manipulada por los maestros pasteleros, (aunque podemos encontrar su origen en las celebraciones que de la Epifanía hacían los primeros cristianos), es el roscón de reyes, típico pastel en forma de rosca endulzado con miel y frutos secos, que simboliza el amor eterno de Dios, sin principio ni fin.
El Roscón actual, trae corona de cartón y sorpresas escondidas, una figurita generalmente de rey y una semilla de haba. A quien le toca la figura, se pone la corona, y quien tiene el atino de dar con el haba… ya se sabe, es quien le toca pagar el Roscón.
Que los Reyes os acompañen para escoger vuestros regalos, y su magia no deje de obsequiaros con sorpresa… durante todo el año.