
El valor de las cosas siempre es relativo, muchas veces no importa lo que cueste materialmente un objeto, pero su valor emocional y sentimental no tiene precio.
Un regalo, sea el que sea, siempre es de agradecer, pero si además te llega de un modo casi inesperado, viene de algún lugar remoto con el que siempre se ha soñado y te lo traen unas manos que sabes que han pensado en ti en el momento de conseguir esos objetos, recopilando cada uno de ellos en las distintas etapas de su recorrido por tierras extrañas, lo cual en gran modo equivale a compartir en parte su viaje…. Pues a mi me emociona recibirlo, mucho más que si se tratase de un modernísimo “souvenir” elaborado especialmente para los turistas.

En esos obsequios, recogidos en cada momento con la intención y el pensamiento puesto en el destinatario al que van destinadas, aparte del símbolo que en ellos mismos encierran por ser lo que son, se les añade un valor añadido, que es el signo del cariño implícito, con el que a modo de magia se impregna el objeto en sí de una energía especial que inevitablemente se trasmite a quien lo recibe y pasa a formar parte de un tesoro compartido.
Mi buena amiga Dríada, de su recorrido por Jordania nos a traído lo que yo valoro como grandes tesoros. Han sido varios, cada uno de ellos cuidado con generosa delicadeza en su presentación hasta los más mínimo detalles.
Una botella etiquetada originalmente por ella misma, de agua de Betania, tomada del propio río Jordan, de ese mismo lugar donde la van a buscar los reyes para bautizar a sus vástagos. (les he avisado a mis hijos de que ya pueden hacerme abuela, y aunque me temo que de momento no están mucho por la labor, la guardare para el momento adecuado).
También un jabón artesanal elaborado al modo antiguo, con sales del
mar muerto, y contiene propiedades medicinales para la piel… el sello con el que viene grabado, es significativamente un corazón.
Se acordó de igual modo de meter en una cajita con encanto, arena multicolor, para hacerme llegar un pedacito de desierto… y cada vez que la contemplo y hundo mis dedos en ella, me parece apresar todo el color y la suave calidez de esa tierra.

Y por supuesto, consiguió traerme trambién, a pesar de estar prohibido (no hay nada que a ella se le resista!!!), un pedacito de ese misterioso lugar que es Petra, antigua capital del reino Navateo, cuyos restos son edificios labrados en la misma roca, a los que se accede tan solo a través de un angosto paso en el valle de la Aravá, y por la que inexplicablemente siempre, desde niña, he sentido una atracción especial y la cual no descarto visitar algún día.
Cuando me anunció su viaje inesperado, confieso que me alegré enormemente por ella, yo sabía que necesitaba ese respiro!!, pero a la vez movida por una cierta envidia, me atreví a pedirle tan solo una piedrita pequeña del lugar, pero ella se las ingenio para traerme un bonito pedrusco, que entre sus betas se inscribe un colorido alternativo que va del ocre al rojo intenso, y para mi representa la montaña entera, la esencia de toda la historia allí acontecida.

Pero además nuestra amiga se trajo consigo la receta de una deliciosa bebida a base de limón y menta, con la que nos degusto para así refrescar el paladar, que entre tanta charla ya nos vino bien.
Pero lo mejor y lo que considero el quinto tesoro o esencia de todos ellos, es la sonrisa con la que se nos ilumina la cara cuando estamos juntas…
Gracias Isabel, por ser como eres… tu amistad y tu sonrisa contagiosa, son para mi el tesoro mas preciado.
He aquí el testimonio de estas meteoritas contentas… nuestra amistad es un gran pedazo de riqueza

jajajaj. que bueno, al final conseguiste llevarte una foto???? la verdad es que fue una gran tarde llena de grandes momentos, besos para las dos.
Que maravilla, y es que esos regalos son los que de verdad valen muchisimo!!! se me antojo la bebida!!!
Gracias a ti , si no estuvieras a mi lado , dejaría de pensar en ti pero como no es así …. pues pienso.
)
Ehhhh!!! que la piedra no la “robé” me la ofrecieron unas caritas llenas de churretes montadas sobre pies descalzos, había un precio pero valió la pena sobretodo por ellos y además tus deseos son órdenes para mi
Besossssss, ¡que bonitooooooooo!
Cinco, que contigo incluido hacen seis. Un beso tesoro
Pues tendrá que ir pensando en hacerse con una vitrina solo para los regalos.
Que suerte tiene Usted, que la quiere tanta gente.
Salud.
Esos regalos son los mejores, los que más llegan, los que te llenan el corazón de felicidad.
Normal que te hagan esos regalos
Besos
Molt bonic com ho expliques. Una abraçada.
Y bueno, no está de más repetirlo para que no quede duda, ya volví
¡¡Qué regalos más originales y curiosos!! La verdad es que están muy bien. Bastante mejor que el tipico souvenir comprado en alguna tienda de turismo.
Y el mejor, obviamente, el último.
Aunque yo ahora ya me tomaba una bebida de esas con limón, eh? jejejeje
Un besote.