Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 24 junio 2008

Fin de curso

 Ya se ha acabado el curso el escolar… ¡por fin!…exclaman los alumnos y los profesores casi al unísono.

Aunque seguramente los padres no opinen lo mismo, y lo que para unos es motivo de alegría, para otros suele ser un dolor de cabeza al preguntarse ¿Qué hacemos con los niños?

Algunos de ellos aprovechan la coyuntura para comentar “lo bien que vivimos los profes con tantas vacaciones y etc.”  Intento comprenderles…y en cierto modo es lógico puesto que se ven de nuevo cara a cara con su responsabilidad paterna o materna, me da lo mismo,…y se asustan.  Evidentemente han de organizarse para paliar la ausencia escolar con todo tipo de talleres, campamentos…y echar mano si hace falta de los tan socorridos abuelos, tíos o amigos… que para eso están, puesto que la sociedad les apremia y su ritmo de trabajo no puede mermar.

Me da a mí que la figura del maestro ya no esta tan considerada como antaño. Antes el maestro era el Señor maestro,  ahora somos… simplemente canguros?.

Uno de estos días pasados,  una joven compañera bromeando, nos comentó la llamada de su hermana para darle envidia, y preguntarle que le habían regalado los niños, para poder  enumerar a continuación los obsequios que le habían ofrecido sus alumnos.   Me hizo recordar los primeros años de trabajar en la escuela privada que tanto para Navidad como para fin de curso, no había familia que no enviara a su  niño con un detallito, mas o menos sencillo, aunque fuera una simple tarjeta de agradecimiento. Un año incluso tuve que hacer dos viajes de la escuela a mi casa para llevar los paquetes… afortunadamente por aquella época trabajaba a un par de manzanas del hogar de mis progenitores. Al ser vecina del barrio, incluso en alguna ocasión, la primera semana de vacaciones todavía recibía en mi propia casa obsequios de algunos padres despistados.

 Aun queda cierta costumbre entre algunos padres (Cada vez menos también hay que decirlo, porque los tiempos no están para esos derroches) de agradecer, de algún modo  la dedicación del maestro hacia su hijo. Claro que eso hoy en día no se considera demasiado… porque es nuestra obligación, ya nos pagan para ello y además tenemos demasiadas vacaciones…je je

 

Pero para mi el mejor regalo, lo que más me gusta y llega a emocionarme es cuando la idea parte de los propios niños y te decoran la sala con un cartelito improvisado.

 

 

 

 

Tengo alumnos de alguna que otra escuela, especialmente los de sexto que ya marchan del centro, que suelen organizarse y a final de curso me obsequian con alguna cosilla… recuerdo con cariño la foto que un año se hicieron todos en grupo, …por aquel entonces las cámaras no eran de bolsillo,  creo que los móviles recién empezaban a aparecer y lo hacían en formato dinosaurio… así que mis alumnos ellos solitos, que para eso eran mayores, se fueron a un estudio de fotografía y posaron todos juntos con sus mejores galas y una gran sonrisa cada uno. En el reverso… una dedicatoria acabada con un  “…no te olvidaremos nunca”. Por supuesto aun guardo aquella fotografía y los recuerdo a cada uno de ellos, aunque a veces, su cambio físico con el paso del tiempo, haga que no les reconozca a la primera. Incluso alguna vez me he encontrado con alguno de ellos dándome una sorpresa y obsequiándome con un par de besos.

 

 

 

 

Como me paso hace poco al entrar en el portal de casa. El cartero salía,  y cual no sería mi sorpresa cuando me coge por el brazo y me llama por mi nombre…glupsss he dejado de ser invisible y he ligaoooo?…. aquel hombretón acechándome en la escalera…mare mía que susto me di!… y resulto ser eso, un ex – alumno…que presto me reconoció antes que yo a él… jaja 

Pero a lo que iba, que me disperso.

Todos los años al llegar Junio, como ejercicio, aunque sea oral, les pido a mis alumnos más mayores, que me valoren, que sean ellos los que me pongan la nota a mí. Y claro está deben razonar la respuesta. Por supuesto la nota media suele ser más que buena, (los niños saben ser muy pelotas…jeje)  aunque alguno es crítico y me da un aprobado justillo, alegando que cuando me enfado chillo mucho, lo cual es cierto y lo asumo.  Por supuesto sea cuales sean sus palabras,  me encanta oírles y aprender de lo que dicen, para intentar mejorar esos aspectos negativos.

Los más pequeños me escriben una carta o me hacen un dibujo, realmente esos son los mejores regalos que me llevo conmigo a pasar el verano… este año he tenido varios, pero este “Teceremos” mal escrito de 3 de mis gitanillos de 2º de Primaria,  me ha llegado al alma y lo comparto con vosotros.

 

Teceremos

 

Read Full Post »

Yo siempre he sido más bien de letras, me manejo mejor con ellas, aunque sea torpemente; y a pesar de que en un principio hice el bachillerato de ciencias, por cuestiones que ahora no vienen al caso, lo cierto es que los números no se me han dado nunca muy bien. Las matemáticas fueron para mí una de aquellas asignaturas siempre pendiente, siempre arrastrándola de un curso a otro, la cruz de mis estudios…vamos!

Años más tarde, sería el latín  quien tomaría su relevo y me llevaría también  por un calvario de exámenes repetidos.  

 

El caso es que tan sólo en una ocasión en que la profesora habitual estuvo de baja y vino una sustituta, tuve la sensación de que me explicaban las matemáticas con una claridad pasmosa…y encima las entendía!.

Con el latín me ocurrió algo parecido… hasta que una compañera no me explico su gramática y las complejas declinaciones que ese idioma usa, de un modo ameno y divertido… no conseguí aprenderme aquello del rosa.. rosam… rosae 

 

Ahora, cuando pienso en los profesores (plastas anodinos y sin motivación) que me impartían esas dos asignaturas…no puedo por menos que entender la importancia que tiene el saber transmitir bien las lecciones.

 

Este video sobre el metodo vedíco para multiplicar, me ha dejado estupefacta…. Joooo …¿porque no me enseñaron a multiplicar de una manera tan gráfica, así de fácil con puntitos y palotes?… probadlo, os aseguro que no falla!!

 

 

 

Por si no ha quedado claro… otro método 

 

y este para quien quiera progresar y aprender a dividir …

 

 

…espero que os haya sido útil…

 

Read Full Post »

“Unos científicos suecos han identificado los ganglios basales como la parte del cerebro que decide qué cosas valen la pena recordar y qué otras no, para así desocupar la memoria temporal y hacer que ésta trabaje de una manera más rápida y eficaz”.

Dicen que la memoria es como un músculo, que hay que ir ejercitando, para que no pierda habilidades. Pero también se puede ver como un recipiente donde guardamos los recuerdos para que se conserven en condiciones.

 

Con el tiempo pasa con los recuerdos como con las casas, se van llenando de objetos, trastos que se acumulan, proliferan y llega un momento que son tantos que has de poner orden en el caos. Es la ocasión de desechar lo inservible y reorganizar el espacio disponible. De recordar lo que merece la pena ser conservado, porque nos aportan felicidad y nos hacen crecer en el sentido positivo de la vida.

 

Además, como es sabido,  están las tan temidas pelusillas de polvo, con vida propia que se acumulan por los rincones, creando organismos de ácaros invasores que se esconden en los lugares más insospechados de nuestra mente; de verdín enmohecido por la humedad  que estropea las paredes, de carcomas que hacen nido en las estanterías. Recuerdos dolorosos que nos dañan anclándonos en la oscuridad. Es el momento de olvidar las experiencias negativas y lo que a uno realmente NO le importa, ni le aporta un enriquecimiento favorable para la salud anímica. Es el momento de pintar, hacer limpieza y si es necesario desinfectar nuestro almacén memorístico.

 

Con los P.C. pasa más o menos lo mismo. Los vamos cargando de archivos carpetas y programas, que misteriosamente se van instalando en el disco duro. Con el tiempo es conveniente mantenerlos en orden, conservar el espacio borrando estupideces acumuladas y de vez en cuando desinfectarlos de virus infiltrados para que funcionen correctamente.

 

Para las tareas de mantenimiento mental, nada mejor como hacer uso de la memoria selectiva, con la que rescatar los hechos o experiencias que por simples o importantes quedaron almacenados y hacer una selección de lo que nos conviene conservar y lo que no.

 

 

 

Yo he decidido:

Olvidar las cosas que me dañaron y entristecieron, las traiciones, engaños, y fechorías  

Y recordar aquellas cosas que me alegraron, los objetos que me fueron útiles y aquellos gestos que me consolaron.

 

Olvidar a los amigos que resultaron ser falsos, así como a sus cobardías o sus ofensas.

Y recordar a aquellos que permanecieron fieles, que siempre fueron ellos mismos y me guiaron en un tramo del camino; a quienes dieron luz a mis ojos enseñándome a ser un poquito mejor; a los que me ayudan día a día a sonreír y a ser feliz.

 

Recordar las bendiciones que la vida me ha otorgado, guardándolas como un tesoro. Y olvidar los problemas pasados, cual obstáculos superados en el camino

 

Olvidarme de mirar atrás, cerrando los ojos al pasado

Y recordar solo seguir hacia delante, viviendo el presente y contemplando el futuro

 

Read Full Post »