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Archive for 28 agosto 2008

El tiempo de reposo por mucho que dure, siempre se nos hace corto. Este año, las vacaciones se me han pasado volando, de todo lo que quería hacer, he hecho solo algunas cosas, en cambio he realizado otras que no estaban previstas en mi pensamiento y muchas se han quedado por resolver teniendo que esperar al próximo verano para cumplimentarlas. No han sido unos malos meses, podían haber sido peores, el balance es positivo y estoy contenta. Al llegar el mes de julio, abandono el reloj, la agenda y todo aquello que me ata a la vida profesional, para dedicarme exclusivamente a lo que me apetece, que para eso estoy de vacaciones. Dejo que el cuerpo intuya sus necesidades, se alimente al sentir hambre, vaya allá donde le apetezca estar y que descanse cuando tenga sueño. Ya conté en otra ocasión que por naturaleza, mi biorritmo natural es más bien nocturno, así que disfruto de las cálidas noches de verano aunque solo sea escuchando ese silencio que me llena de paz.
Pero a estas alturas del año, llegada la última semana de agosto, como muchos de vosotros, he de mentalizarme para volver a retomar el cronometro de la vida ordinaria regida por el maldito despertador. Y confieso que cada año se me hace un poco más empinado retomar el camino de vuelta al trabajo. Suerte que me gusta mi profesión, sino creo yo que se me haría imposible de remontar.

 

Si a los niños no les es fácil la vuelta al cole, ya tienen los grandes almacenes para hacer que los padres compren nuevos equipamientos escolares para ilusionar a los peques y así ellos tienen ganas por empezar de nuevo, aunque solo sea por lucir su nueva mochila y volver a sus juegos con otros niños.

 

A mi, este año, el hada buena me ha regalado unas gafas que van a transformar el enfoque de mi mirada en una visión de tigre, o quizás sea de pantera, de lince, jaguar, guepardo, o gato salvaje vete a saber…pero animal felino seguro. Gracias a ellas he sentido de nuevo la ilusión, como una niña, y con esa mirada distinta voy a poder retomar de nuevo, el trabajo con alegría.

 

Siempre he creído aquello de que “todo es según el color del cristal con que se mire”, pero hoy me he dado cuenta de que la magia va más allá, y actúa aun a pesar de nuestra incredulidad. Y yo diría que no solo es el cristal lo que afecta a la vista, sino también la montura que rodea los cristales lo que cambia la visión con que se perciben las cosas.

 

…Apuraba nuestros últimos días de asueto …andábamos paseando y ya habíamos subido a la cima del castillo, allí la panorámica del pueblo se abría a nuestros ojos con un amplio horizonte extendiéndose hasta esa línea en el que el cielo se junta con el mar, regalándonos una perspectiva distinta del lugar. La tarde anterior habíamos estado recorriendo las callejuelas del centro del pueblo visitando algunos de sus lugares más significativos, y yo andaba encajando las piezas del mapa mentalmente, a la vez que seguíamos con nuestra agradable conversación, en la que entre otras cosas, ella me contaba su trayectoria profesional.

De pronto, no es que lo viera, es que así lo sentí en lo más profundo de mi corazón, estaba allí, hablando con ella y …si, es mi compañera de trabajo, hace ya cuatro cursos que compartimos niños del aula, pero en ese instante supe que a partir de este estío , aparte de compañeras somos amigas…aunque a ella no le guste esta palabra.

Se que este verano ha marcado un antes y un después en nuestra relación, pues hemos sido capaces de quitarnos las máscaras, ser nosotras mismas y reírnos hasta de nuestra sombra. Lo cual ha establecido un vínculo invisible de buena amistad (si, otra vez la palabrita..Para que la lea la interesada) que me da a mi que va a ser muy difícil de desvincular por último ciclo que sea.

Y quiero que sepa desde aquí, que la admiro como profesional, la quiero como amiga, y la siento como a la hermana que nunca he tenido.

 

…Al bajar la montaña, las nuevas y renovadas energías de otra joven meteorito, también compañera de la misma escuela, nos trajo con su cariñosa forma de ser, ideas, proyectos y trabajos cargados de ilusiones en las que nos encandilo empezando a poner la maquinaria en marcha y despertando aquel gusanillo por poner todo eso en práctica.

La ingenuidad de su juventud más la bondad de su corazón le hacen ser una chiquilla verdaderamente especial, aunque ella no lo crea. Nos da lecciones de enérgica vitalidad en los juegos y ejercicios  y es a la vez una “pequeña saltamontes” siempre dispuesta a aprender y a divertirse. Con ella espero trabajar más a su lado, participando y aprendiendo de sus muchas y creativas ideas; pero también la quiero como amiga, porque me ha demostrado que lo es y se ha ganado mi cariño..y sabe contagiarme su espíritu infantil maquinando nuevas travesuras.

 

 

Mientras las oía hablar, el puzzle mental se fue encajando ya no me sentía una pieza aislada y sin sentido en el desierto, ninguna de nosotras lo éramos, cada una conformaba, según sus límites, la silueta de la otra pieza y juntas realzábamos la presencia del paisaje. Y supe en ese instante que vamos a ilusionarnos de nuevo en didácticos y divertidos trabajos.
Me da a mí que este año, va a ser un curso muy especial, sobretodo los miércoles, que es el día que puedo compartir escuela con ellas….se me antoja poco… Aysss!!! …a veces eso de repartir el horario entre varias escuelas tiene sus desventajas. En fin, cosas de la administración que me marea de aquí para allá.
No obstante gracias a mis nuevas gafas….todo lo voy a ver de colorines, porque bien miradas parecen salpicadas de esa agua mágica que os contaba el otro día. Además como prueba de este encantador verano del 2008, me quedan también unos cuantos objetos impregnados de poder; una pulsera griega, un precioso colgante de inspiración fenicia, un nuevo perfume y un montón de flores, entre ellas una esplendida rosa mamy blue que al secarse a cambiado su color rosaceo lila …por un azul intenso que hace honor a su nombre, ahhh…y un fabuloso orgasmatrón!!! Del que os hablare próximamente. Regalos todos ellos que por venir de quienes procedían, me han llegado con su detalle, emocionándome cada uno de ellos y su presencia me acompañara este próximo curso, dándome la energía suficiente para enfrentarme a este nuevo periodo que se inicia en septiembre, con optimismo, buen humor y la grata sensación de haber experimentado el choque entre meteoritos que produce la mágica aparición de las estrellas. Ahora se que en esta galaxia no estoy sola, y que un día volveremos a encontrarnos, es más, ya no vamos a dejar de estar en contacto, por mucha distancia que se interponga.

 Gracias a todos y cada uno de vosotros, porque habéis sido capaces no solo de hacerme olvidar de mis tristezas, sino también de sonreír sintiendo de nuevo un corazón palpitante y de mirar la vida con un nuevo entusiasmo renovado.
Espero en mi torpeza, haber expresado bien cuanto os quiero.

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Montjuic
O el éxtasis ante una fuente con agua de colores.

Montjuïc es otra de las montañas que rodean a Barcelona. Su posición es estratégica pues desde lo alto, domina la ciudad y las desembocaduras del río Besòs y la del Llobregat. Es una impresionante extensión de más de 250 hectáreas de zona verde que la convierte en uno de los mayores parques de la ciudad. Su perfil e instalaciones, a lo largo del tiempo ha tenido numerosas remodelaciones.

Durante el siglo XX, especialmente para la Exposición Universal del 1929, se construyeron varios de sus elementos característicos como el palacio de Alfonso XIII o el de Victoria Eugenia, el Pueblo Español, el Palacio Nacional, que actualmente alberga al MNAC (Museo Nacional de Arte  de Cataluña), el teatro griego, y la Fuente Mágica, ideada por Carles Buigas, que con ingeniosa habilidad, puso movimiento al agua y le añadió luz y color; la creó como si fuera un río que nace al pie del Palau  y discurre cual aguas bravas, precipitándose hacia abajo por la montaña hasta la misma Fuente, y acaba muriendo en el mar, que es la avenida María Cristina, donde están las torres venecianas que dan entrada al recinto.  Funcionó por vez primera, y con gran éxito, el 19 de Mayo al inaugurar la Exposición. Por aquel entonces la fuente era tan sofisticada como lo puede ser ahora, pero sus instalaciones tanto eléctricas como hidráulicas eran mucho más precarias. Actualmente dispone de un moderno circuito cerrado de agua freática que se impulsa a través de un sistema de recirculación, gracias a lo cual solo consume electricidad. 

Más tarde, en 1976 se le añadiría música y durante los Juegos Olímpicos de 1992, también se le hicieron restauraciones y además en su entorno, se construyeron nuevas instalaciones deportivas como el Estadio, o el Palau Sant Jordi, dotándolos de modernas instalaciones, que configuran parte del Anillo Olímpico de Barcelona.

También podemos encontrar en la montaña museos como el Etnológico, el Arqueológico, la fundación Miro, el Estadio de la Foixarda, la  famosa Font del Gat, el premiado edificio de Puig y Cadafalch donde actualmente se emplaza el Caixa-forum, la Feria de muestras, la Ciudad del Teatro, el Palacete Albéniz,  o el esplendido Mirador del Alcalde, desde donde contemplar toda la ciudad.

 

De todos esos sitios, y los demás rincones de esa bella montaña, en  la visita turística que hicimos estos días pasados, tan sólo vimos La Fuente Mágica o de Colores, no nos dio tiempo a más. Nos quedamos tan extasiadas contemplando ese prodigio de ingenio que integra Agua, Luz, Color y Música, que incluso volvimos dos veces, a petición de la Niña sureña, para disfrutar de tal espectáculo.

 

La verdad es que a mi, la idea de repetir me pareció genial,  concretamente ese lugar me trae gratos recuerdos de la infancia. No sabría decir cuando la vi por primera vez, forma parte de mi memoria más remota y ese decorado esta integrado en mi propia historia.

Recuerdo perfectamente cuando en verano, todos los fines de semana, la fuente se activaba y los vecinos de la zona, en gran medida, pues en aquella época eso del turismo no estaba tan masificado y se dejaban ver, pero no tan exageradamente a millares como ahora, a pesar de ello siempre era un lugar con mucha gente; unos paseaban, otros se aposentaban por los banquitos de piedra, las escalinatas e incluso los más previsores se equipaban de sus mesitas y sillas plegables, y sacaban sus fiambreras con tortillas y otras viandas, o bien bocadillos, por aquel entonces, muchos envueltos en papel de periódico,(pues aun no había aparecido en el mercado el de aluminio ni de plástico ni nada de eso) y cenando agradablemente al fresco se esperaba a que oscureciera para ver el acontecimiento festivo del encendido de la fuente.  

Los mayores se organizaban en corrillos y grupos de amistad y los niños correteábamos juntos a nuestras anchas por el amplio espacio que rodea el inmenso surtidor; subíamos y bajábamos las escalerillas en nuestro frenético ir y venir de juegos inventados, que solo se veía paralizado en el justo momento en que la primera luz se encendía anunciando la puesta en marcha y el inicio del espectáculo. Ese instante provocaba en mí, por unos segundos, un paro respiratorio hasta que la fuente empezaba a borbotear y a llenarse de color…entonces exhalaba levemente el aire y corría acercándome a la orilla, buscando el lugar apropiado, donde fácilmente y dependiendo del viento, el agua te atrapaba, y te caía encima como suaves partículas de roció.

Uno de los juegos en que nos entreteníamos, consistía en dejarse mojar coleccionando gotas de colores; cuando el agua de la fuente caía hacia el interior de su propio centro, se convertía en mala pues nos quería atrapar y había que alejarse de la orilla, y en el momento en que los chorros se expandían hacia fuera, había que acercarse lo más deprisa posible al color que deseábamos obtener.  La imaginación nos hacía creer que al empaparnos con esa agua encantada, cada color nos daba una propiedad mágica, que se pactaban antes del comienzo o bien íbamos inventando de improviso; a veces la fuente se convertía en apetitosos pasteles en los que debíamos atrapar las guindas, …la finalidad siempre era acabar mojados… cosas de niños.

 

He vuelto muchas otras veces, pero ese día me dispuse tranquilamente a esperar, mientras tomábamos un refresco cómodamente sentadas en uno de los bares próximos que circundan el lugar, disfrutando de una buena charla en compañía de varios meteoritos que se nos iban acoplando para contemplar el prodigioso espectáculo del nacimiento de la Fuente, que duraría más de cuatro horas.

 

La señal de inicio fue, como esperábamos, una suave melodía junto a un primer chapoteo del agua a la vez que las luces bajo la superficie comenzaban a brillar iluminando los todavía tímidos chorros, que al son de Vivaldi, Mozart, o Chaicovsky tintinean, se multiplican, suben y bajan, se expanden o contraen y conforman una primera coreografía de las trece distintas que se representan. Seis de música clásica, tres de bandas sonoras de películas, uno de zarzuela, un remix del s.XX y XXI, otro de los años 80 -90 y un último tema de Barcelona, interpretado por freddie Mercuty y Montserrat Caballé.

 

    En esta ocasión, al principio, también se me paralizo la respiración, pero me detuve en observar el efecto q tal panorama producía en aquellos que lo veían por vez primera. Sus caras de sorpresa eran evidentes. Estuve a punto de proponerles mi juego infantil, pero me abstuve, al recordar que esta vez no tenía detrás a una madre previsora con una muda seca para cambiarme…cosas de mayores.

 

Tras ese primer instante, de confusión inicial entre el ruido del agua que fluye a borbotones y la iluminación,  empieza a sonar la grata sinfonía del Lago de los Cisnes, uno se adapta paulatinamente a la nueva visión del espectáculo que se desarrolla ante nosotros, mientras la oscuridad de la noche nos va rodeando.

En el escenario una bruma acuífera se dispersa en gigantescos círculos concéntricos de contrastados colores dando el aspecto de un espeso bosque verde rodeado de un rojo fuego,o azul y amarillo, o cualquiera de sus sorprendentes y múltiples combinaciones enseñando todos los matices, del pálido más apagado al intenso más subido; a partir de ahí van surgiendo distintas formas y a continuación unos finos caños marcan unas líneas celestes, altas!!!…más altas!!!…altísimas,  se cruzan, giran y voltean hasta aparecer el gran chorro central que quiere tocar las nubes. Y de pronto se apaciguan y bajan casi hasta desaparecer y cuando parecen morir…cambia la música, llegan las estaciones de Vivaldi y el agua resurge de nuevo con ímpetu y sigue haciendo sus filigranas en danzas renovadas.

 

 La función seguía, …adagio, adagio…Piano, piano…comienza un andante!!! …el baile acuático se multiplica adaptándose infinitamente a todas las melodías, …es inevitable que ante cada nueva forma entrelazada, se nos escape al personal contemplativo un suspiro ….acompañado de una sonora expresión…. OHHHHH!!! …todos con la boca abierta.Cuanta belleza nos penetró por todos los sentidos, cuanto silencio alrededor, todos atentos al próximo movimiento del agua, cuanto sentimiento compartido que fluía como el agua misma…

 

 Y para que os voy a contar más… Ya veis algunas de las fotos que hicimos, pero la magnitud de esa visión bien merece un video. Hicimos varios, pero en este humilde blog no me es permitido ponerlo, quizás sea posible que Ilya lo cuelgue en el suyo que para eso sabe más y tiene un espacio con más poderío. De todos modos, como no me resisto a compartir con vosotros este espectáculo, he buscado alguna filmación ajena que, estuviera en condiciones y de las que he visionado, esta parece ser que la realizo el cámara con mayor pulso que he encontrado. Es un poco larga, pero merece la pena… espero que la disfrutéis y que os guste la magia de esa fuente tanto como a mi. 

***** http://es.youtube.com/watch?v=H_Cnx0psbIQ&feature=related

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Crónica (formal) del 1 agosto del 2008

Un parque lleno de magia.

 

Habíamos planeado bien el día, quizás uno de los pocos que organizamos al  completo.

Una buena comida bajo una ligera brisa marina e inmediatamente después del café, sin ocasión a más descanso, nos montamos en el coche y nos dejamos guiar por nuestro amable chofer que nos dejo sobre las 5,30 en las inmediaciones del Parque Güell, para ser exactos en una de las entradas traseras, por la avenida Coll del Portell.

Nos habían invitado a cenar en una atalaya cercana, desde donde contemplaríamos la puesta del sol junto a una magnífica panorámica de toda la ciudad. Nuestra anfitriona era irlandesa,  así que nos habían advertido de acudir puntualmente a la cita, es decir, ni antes ni después de las 21h O’Clock. De modo que teníamos tres largas horas para descubrir la belleza arquitectónica del lugar. Pero además de eso descubrimos también algunas de las magias naturales que en ese parque se producen.  

Recorrimos pausadamente ese espacio inacabado, como casi todas las obras de Antonio Gaudi, pensado en un principio como el diseño de una ciudad jardín y que fue el encargo de su mecenas el conde Güell a finales del siglo XIX pero en 1914 el proyecto se interrumpió, cuando ya estaban construidas varias de las dependencias colectivas: la monumental entrada, la magnífica plaza con el ondulante banco de quebradizo, y la sala hipóstila, que tenía que servir de mercado. Así mismo estaban perfectamente diseñada la red de caminos. De 3 km. de largo con viaductos escaleras y muros.  De las sesenta parcelas previstas, sólo se construyeron dos casa, la de Gaudí y la Casa Trías. De las siete puertas proyectadas sólo se construyeron tres, con unas rejas consistentes, dos en los extremos del muro ornado y otra en la parte más alta. La verja actual de la entrada principal, sin embargo, proviene de la Casa Vicenç, la primera obra de Gaudí.

Eusebio Güell muere en 1918, Gaudí vende entonces su casa, hoy destinada a museo, a Chiappo Arietti, un constructor de pianos italiano, y se refugia en el Templo de la sagrada Familia que estaba ya en construcción; seis años después el ayuntamiento de Barcelona compró la finca y en 1984 el conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el año 2006 se acabó su rehabilitación integral para mejorar y acondicionar el parque, favoreciendo su accesibilidad,  arreglando los caminos forestales, instalando rampas y barandillas en escaleras y puntos peligrosos y cuidando la zona monumental.

 El ingenioso arquitecto plasmó en ese recinto no solo la innovación de sus conocimientos técnicos y la huella de su desbordante imaginación, sino también la integración de la naturaleza en perfecta simbiosis entre la piedra y el verde y nos sorprende además con signos de un enigmático simbolismo alquímico y una ideología iniciática claramente masónica. La fecha en que Gaudí recibió el grado de Gran Maestro Arquitecto de la Logia Masónica de Reus, a la que pertenecía, la encontramos en el primer rellano de la escalinata principal, gravada en una losa hexagonal, a su izquierda se observa un circulo y un compás, herramientas simbólicas propiamente del oficio de constructor. La masonería consta de tres grados fundamentales y de otros treinta que engloban asuntos relacionados con la alquimia, la astrología, la magia, etc. Es una orden a la vez muy propia del siglo XVIII y de la Revolución Francesa, con especial acento en la fraternidad, más aquellas otras prácticas basadas no en la razón sino en la intuición y el simbolismo.

Como ya digo comenzamos el paseo entrando por arriba de la montaña, justo al revés de lo que sería habitual en las personas normales, pero muy de acorde a nuestro estilo de llevar la contraria.Con lo primero que nos topamos fue con el “turó de les creus”, que nos ofreció unas vistas preciosas de la ciudad desde lo alto.

Seguimos descendiendo por un espeso sotobosque hasta encontrarnos con abundantes algarrobos, fuertes robles y elegantes encinas, que es la vegetación espontánea del lugar y afortunadamente preservada e integrada por Gaudí. Llegamos a la plaza de la Colonia, o gran plaza del Teatro Griego, cuya perspectiva del viaducto superior, coronado de palmeras y tapizado de plantas y decorado por arbustos muestra claramente la complicidad entre naturaleza y arquitectura.

simbiosis entre naturaleza y piedra

 Desde ahí contemplamos claramente, sobre la sala de las columnas, el gran banco ondulante, como el mar, que en cada uno de sus giros forma palcos para pequeños grupos de personas, es una admirable obra de ingeniería porque queda casi suspendido en el aire.

   

 

   

 

La vista se nos extiende hacia los dos pabellones que guardan la entrada, curiosamente el muro exterior se enrosca alrededor de cada uno de ellos, formando dos serpientes enfrentadas, como las que luce el dios Mercurio en su caduceo, signo de la neutralización mutua de las dos fuerzas agresivas. Símbolo Hermético éste que iremos encontrando en diversos puntos del parque. Las construcciones son como dos casitas de cuento, de formas   redondeadas y con una explosiva recreación de luces y colores. La de la derecha era el de la conserjería que por aquel entonces ocupaba un antiguo empleado de los Güell y su hermana. En la planta baja tiene sala y cocina, en el primer piso un lugar común y dormitorios, en lo alto una buhardilla, con un hogar cuya chimenea tiene forma de seta.El de la izquierda, más pequeño, también esta coronado por ese vegetal. El arquitecto se interesa por las setas como elementos de su obra porque su atractivo, a parte de en el gusto variado y silvestre, recae en sus curiosas formas. Además, las amanitas muscaria son conocidas por sus efectos alucinógenos, motivo por el cual han sido empleadas en todo tipo de ceremonias ancestrales religiosas para entrar en tránsito, en estados de euforia o de inhibición, en sueños o viajes. Frente a estos edificios, encontramos la plaza de los elefantes, en un principio no se les ve la cabeza, pero si miramos bien, se distinguen claramente. La alquimia se sugiere aquí porqué quienes parecen elefantes por fuera, son, por dentro la casa del Alquimista –el pabellón de la derecha -, el Horno con la cúpula en forma de huevo y la chimenea –el de la izquierda- y, por encima de los dos las salidas de humos malos o insustanciales a través de las amanitas. En todo esto hay, por tanto, aspectos positivos, de magia blanca, y aspectos negativos, de magia negra, según la moral honesta del catolicismo y la masonería en aquellos años del cambio de siglo.

Gaudí concibió la entrada a ese espacio, como un juego, un gran rompecabezas gigante, con el carácter de una utopía infantil y popular para pequeños y mayores, cuyas piezas de un origen creativo tan lejano se tenía que descifrar y aparejar.

El quebradizo, de cerámica troceada para recubrir con flexibilidad perfecta las coberturas, no deja de ser el encaje de piezas diversas, que por cierto utilizaba los restos de fábrica, sobrantes o defectuosos, y los transformaba; es curioso observar como los lunares de las setas que adornan las chimeneas, sean medias tazas boca abajo. Con lo cual me da a mí por pensar que este genio fue pionero en el reciclaje de deshechos con Arte y buen gusto y un artífice que jugaba con la magia.

Por la izquierda de la plaza del teatro se puede acceder fácilmente a tres porches consecutivos que conducen por caminos serpenteantes. En el primero, que se alarga por detrás de la Casa Güell –actualmente una escuela pública-, todas las columnas son diferentes y de una sobresale una figura conocida con el nombre de la Lavandera, que, según parece, antes llevaba en la mano una pala de picar la ropa. Tiempo atrás, la fiesta de las lavanderas, como la de los hoteleros, se celebraba el día 29 de julio, Santa Marta. Sin embargo, dada la visión del mundo de Gaudí y su interés por mezclar elementos católicos con otros iniciáticos, la figura hace pensar que también representa a la Hermana Masona. La estructura del propio porche es sorprendente, las columnas exteriores se inclinan hacia dentro para sostener la presión del desnivel de la tierra y forma una bóveda de piedra muy larga que enmarca el pasillo casi en círculo, asemejando una ola que arropa y protege, recordándonos el paso del pueblo de Moisés por Mar Rojo, perseguido del faraón. Existe una relación entre distintas citas bíblicas y la ceremonia de admisión de la hermana Masona que evidencia una vez más la profunda relación entre contenido simbólico y arquitectura que muestran las obras de Gaudí.

Quisimos adentrarnos en los recovecos de sus misterios y acercarnos a esas visiones será que el parque nos hechizó, el caso es que empezaron a pasarnos cosas, si más no, curiosas. En los lugares más insospechados y los rincones menos accesibles había músicos interpretando diferentes melodías, lo que llenaba el lugar de dulces armonías. A uno de ellos le pillamos descansando y subiéndose las medias de su barroco disfraz, fue un espectáculo simpático.Paseamos por el viaducto de la Bugadera (o lavandera), cuando estábamos tomando imágenes instantáneas para recuerdo de nuestra estancia, de entre las piedras suena un móvil, alguien lo coge, pero no entiende, total que el teléfono acaba en manos de la niña del calido sur, y se lía a hablar ( …como no, si es lo suyo!!), al otro lado un italiano con el que quedamos de nuevo en la Gran Plaza, para que recupere su objeto perdido; no nos es difícil reconocernos, vimos el grupo desde lejos, lástima que fueran demasiado jovencitos, el que se acerco a nuestro encuentro era amable y se mostró muy agradecido por la devolución, pero otro de ellos parecía estar de un humor de perros, no sabíamos bien si por haber perdido el teléfono o por cualquier otra razón, no le entendíamos en sus aspavientos, el caso es que nos alejamos de allí dispuestas a seguir nuestro camino con la buena onda que llevábamos incorporada..

 

Nos dirigimos a una de las escalerillas para continuar nuestra ruta descendente. Y allí apareció, como un rayo de luz de colores, justo en la misma esquina por la que debíamos girar, se abrió ante nosotras un pequeño pero atractivo paraguas lleno de bonitos abalorios con motivos Gaudinianos. No pudimos resistirnos, la atracción de aquellos pequeños objetos nos retenía indecisas sin saber cual escoger. El vendedor a su vez, se interesó por el colgante que lucia en mi cuello y la Niña, que me lo había regalado, le dio las explicaciones oportunas. En breves momentos comenzamos a notar el imán de una atracción natural de armónico y equilibrado buen rollo. Compramos un par de pendientes iguales en forma pero de color distinto para cada una de nosotras, como recuerdo de ese día. (este fragmento del relato merece un post a parte que dejare para otro momento, porque esto me esta quedando ya muy largo y no es mi intención aburriros).

 

Seguimos caminando y llegamos a la sala Hipóstila, confundida a veces con un templo, por su bello esplendor, pero proyectada para albergar el mercado de la ciudad-jardín; Observemos que las columnas exteriores se inclinan hacia dentro para compensar el contrapeso enorme de la plaza que hay arriba, de hecho esta sería la manera como las piernas sostienen el cuerpo: una pierna perpendicular al suelo, y la otra en diagonal.

Una de las más sorprendentes innovaciones consiste en simular que las columnas se clavan en el techo como si este fuera una almohada blanda, cosa que se convierte en un absurdo maravilloso. La columnata es un espacio imponente ocupado por 90 columnas robustas: 3 al frente, 5 en la segunda fila, 7 en la tercera, 9 en la cuarta, y 11 cada una de las filas hasta el fondo. Con todo Gaudí dejó de construir 4, una en la cuarta fila, una en la quinta y dos en la sexta, de manera que sólo hay 86 de construidas, que es el módulo del Park, porqué la misma plaza que sostiene esta columnata hace 86 metros de largo y la suma de estas cifras es 8+6=14 y 1+4=5. Parece pues poco creíble que Güell ordenara a Gaudí suprimir 4 columnas: en cambio parece más probable que, tal como ocurre en otros cambios supuestamente hechos por Gaudí, se tratara de ocultar la verdadera intención: el valor de las cifras y su cálculo.

En el lugar de las columnas suprimidas se situaron en el techo, tal como era costumbre en los templos y más tarde en las casas señoriales, paneles redondos, de entre uno y tres metros de diámetro que corresponden a las cuatro estaciones del año, el más próximo a la escalinata principal corresponde al solsticio de verano, cargado e luz y color; detrás de él el de invierno, frió, sin vida; los otros dos al fondo, son los equinoccios, el de primavera, a la derecha y el de otoño a la izquierda. Alrededor de ellos, otros 14 paneles más pequeños, elaborados igualmente con trozos de porcelana, vajilla y vidrio, que sugieren la luna y sus ciclos creciente y menguante del mes lunar femenino de 28 días.

Seguimos con nuestro recorrido inverso, bajando hacia la entrada principal y lo primero que nos encontramos, en el cuarto tramo superior de la escalinata, es una especie de atanor, vemos una figura de color marrón, la parte baja de la cual es un trípode como el que utilizaba la pitonisa de Delfos cuando, transformada por los humos de la mezcla de vapores de pino y sustancias aromáticas, emitía el oráculo con palabras más o menos inteligibles. Sin embargo Gaudí parece mostrar aquí el omphalos de piedra, el ombligo del mundo, que también estaba en el santuario de Apolo en Delfos, cubierto por una red, y que en el Park está protegido, como dice la leyenda, por tres serpientes. Esta piedra desapareció y no sabemos cómo era, pero quizá representaba la piedra filosofal alquímica, o el omphalos primigenio, o ambas cosas a la vez, como era habitual en Gaudí.

Detrás del trípode hay un banco para descansar y contemplar el panorama. Gaudí dio a este banco una forma tan estudiada que le da el sol en invierno, y permanece en la sombra el resto del año. Parece una boca abierta, que tanto puede ser la de la pitonisa como la puerta de las aguas subterráneas. No es fácil entender qué dice pero esta boca es trágica: tensa el labio inferior por la profundidad del llanto, tanto si es para una revelación terrible como si lo es para una de salvadora.

Y fue justo allí donde surgió nuestro tercer personaje con cierta dosis de duende, un simpático jubilado voluntario que velaba por el buen uso de las instalaciones y con su pito ordenaba bajar de los lugares prohibidos a quien osaba pisarlos. Y en su amabilidad te informaba de las curiosidades del recinto, por un momento nos atrapó con sus fantásticas explicaciónes, pero en cuanto pudimos nos despistamos de él.

En el tercer tramo, encontramos a la famosa y emblemática salamandra alquímica: representación animal del fuego, como proclaman los esplendidos y cálidos colores de su espalda. El animal apoya sus cuatro patas en un torrente de agua.

Y un poco más abajo, en el segundo tramo, un escudo de Cataluña, con las cuatro barras de sangre en rojo sobre oro, da al recinto su sentido catalanista. Del centro del escudo sale una cabeza de serpiente de color bronce, como las que el hebreo Moisés o el griego Asclepio levantaban en su bastón para defender a su pueblo de las plagas. Observamos también incrustaciones de frutos de eucalipto, árbol de mucha capacidad para absorber el agua, ideal para desecar zonas pantanosas y acabar con el paludismo. ¿Eran signos de un conjuro contra los males para ese lugar quizás?. Nosotras por si acaso tuvimos la valentía de meter la mano en la boca del animal.

La escalinata de la entrada esta bordeada por baldosas cóncavas y convexas, a modo de ajedrezado jaques, que recuerdan a un panal de abejas, como símbolo del trabajo y de la vida en comunidad, no solo en el aspecto social, sino también en sentido espiritual…

 

El sol comenzaba a decaer y se hacía tarde debíamos volver sobre nuestros pies y desandar el camino recorrido, pero todavía nos quedaban muchas cosas por descubrir, en ese parque que entreteje un laberinto de magia inherente que te atrapa y te hace desear volver a él…

Seguirán las aventuras de esta crónica veraniega..

 

 

 

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Yo sólo le dije, “oye, pos cuando vengas alguna vez por mi ciudad, pásate por mi casa, te la enseño, tomamos algo, hacemos un poco de turismo y te enseño algunos monumentos….” Lo juro, esas fueron exactamente mis palabras. Quién me mandaría a mí abrir la boca, o mejor dicho, teclear tan rápido. Invitas a tomar un té y se te plantan de okupas, invaden tu espacio, organizan, o mejor dicho desorganizan tu tiempo, te usurpan el pc, te saquean la nevera, hipnotizan a tus mascotas para que sólo les hagan fiestas a ellos, se suben a tu hamaca  y como sin querer se adueñan de tu casa.

 Estaba dispuesta a encontrar estrellas fugaces y me encuentro con un agujero negro que ha absorbido todo lo que ha encontrado a su paso: mi energía, mis horas de sueño, mi comida, mis gominolas y mi cestita de chucherias…. Vacíaaaaaaaaa del todo me la ha dejado. Como un tornado devastador se ha adueñado de mis días y de mi sonrisa. ¡Vaya cruz que me ha caído encima con este meteorito!…ha trastocado mi tranquilo ritmo de vida.

Voy a daros algunos rasgos de lo que ha sido esta semana para que os hagáis a la idea.

De entrada y para empezar me hace madrugar para ir a recogerla al aeropuerto a unas horas en las que las carreteras ni están puestas, que digo yo que si es que no había vuelos un poco más entrada la mañana…pero bueno. Viene a aterrizar por la última puerta de la última terminal del último resquicio del aeropuerto, por un sitio que ni siquiera sabía que existía. Con toda mi buena voluntad, la voy a buscar con mi limusina plisada (yo que me había entretenido toda la tarde anterior rompiéndome las uñas limpiando hasta los mosquitos de los faros), y a la que me despisto se monta en el carro de otro meteorito que, dicho sea de paso, aunque ciertamente había madrugado igual que yo para ir a recogerla, no tenía el coche tan limpio como el mío. Tanto dar cera-pulir cera pa’ná.

En cuanto llegamos a casa (después de que una servidora se había pasado toda la noche quitando las pelusillas de los rincones e inflando globos para decorar una pared entera del salón con un precioso cartel artesanal de bienvenida hecho con estas manitas), entra por la puerta del salón, se para en medio de la habitación y la escucho decir con voz de sorprendida ternura: “OOOOOHHHHHHHHHHHHHHH”, y yo toda contenta viendo que el esfuerzo de mi trabajo era reconocido y apreciado, le pregunto: “¿Te gusta?”, y me contesta con toda desfachatez: “¡¡¡Síiiiiiiiiiii, qué gata tan bonita!!!”. ¡¡¡¡¡¡Qué jodía la niña, sólo mirando pal suelo!!!!!! Y le digo: “¡¡¡Pero mira la pared!!!”, y la niña que no veía ná… Si ya lo digo yo, que no es lo mismo ver que mirar. Es en estos momentos cuando te das cuenta de cómo las amigas se fijan en los detalles. Díganme ustedes a la vista de esta prueba si no era como para que lo viera un ciego:

 

 

Bienvenida

Bienvenida

 
A partir de ahí, un cúmulo de despropósitos encadenados, uno con otro, uno con otro. Sin descanso para nada. Y cuando digo sin descanso, digo SIN DESCANSO (no me ha dejao dormir ninguna noche más de dos horas seguidas, eso el día que me ha dejao dormir y no se ha empeñado en ver la salida del sol, que digo yo si no saldrá el sol igualmente por su tierra). Me ha tenío con los oídos martirizaos hablando como una cotorra, contándome su vida en verso (ya ves tú lo que me interesan a mí las peleas con su jefe o los problemas que tenga para encontrar zapatos de su número para esos pies con radares que tiene, que, por cierto, cómo le cantan.bomba fétida, tanto que voy a tener que estar siete semanas quemando incienso para desprender el olor a roquefort que se ha quedaoó por las paredes, que ni se podía aguantar al aire libre subidas en la hamaca, !vamos¡. 
 
Absolutamente incapaz de guardar la lengua en el paladar ni un instante, oiga, no viendo yo la manera de meter baza, y encima cuando lo conseguía venía a decirme que le hablara en andalú que si no no me entendía. Así que perdónenme ustedes el asento que se me cuela sin queré, compréndanlo. es que ha sío mú duro y mú intensivo. Tanto que ni la gata sabía ya donde esconderse.    

 

 

 

No me costó demasiado tiempo averiguar que la niña era adicta “alintenné”. No tardó ni cuatro horas en empezar a buscar nerviosamente con la mirada a su alrededor en busca de unas teclas que echase a los dedos. Le muestro entonces el despacho y se me lanza corriendo como una posesa sobre la silla del pc, atropellándome el dedo gordo del pie con las ruedas, de lo cual sólo es capaz de disculparse con un “dime la clave del usuario”. Tal es el nivel de adicción que para cuando hoy he podido acceder a mis cuentas mis emails estaban ya caducados. Si hasta pretendía llevarse el pc a sus momentos olbrán… ¡¡¡y esto no es un portátil!!!

Mil fotos. Se ha entretenido en hacer más de mil fotos en siete días. Eso ha dado de sí para temas tan diversos como Las Ramblas, La Sagrada Familia, El Parque Güell, El Barrio Gótico, La Catedral de Santa María del Mar, la salida del sol, la puesta del sol, el sol de mediodía, el sol de medianoche, las hojitas de mis macetas, las flores de mis macetas, los saltamontes de mis macetas, la gata maullando, la gata bailando, la gata comiendo. ¡¡¡¡¡Incluso ha sacado fotos de mis fotos!!!!! Imagínense cómo tengo el pc de fotos, ni gotica de memoria me ha dejado. Tanto es así que dudo mucho que tenga suficiente capacidad para almacenas incluso estas humildes líneas. No sé si podré acabarlo.

 

Estoy afónica perdida de tanto contar cuentos y cantarle nanas pa que la niña se durmiera (¿he mencionado ya que me tiene siete días sin dormir?). Yo con la boquita llena de llagas y desencajaá de tanto contarle cuentos para dormir, y venga a cantarle nanas para ver si la mujer cerraba los ojos y me dejaba dormir una miaja, pero el sol nos sorprendia cada madrugada.

Estando en lo más alto de una de las torres de la Sagrada Familia, me arrea un abanicazo con tó el canto del abanico cerrao (que duele más)… Amos, que me saltó cuatro dientes, que yo los vi volar por tó lo alto en perfecta parábola mientras caían con graciosa armonía ante la atenta mirada de doscientos mil turistas que en ese justo momento echaban doscientas mil fotos sobre la fachada del inacabado monumento. Gracias que pude recuperarlos para el reimplante sólo tras un arduo descenso por  la escalera de caracol. Qué vértigo, oiga, y que mareo.  Y encima pretendía que hiciera puenting por el vacío del hueco de la escalera .

    

 

Y ya termino, no sin antes mencionar que hace escasas horas, justo antes de marcharse,  la he sorprendido descolgando la hamaca e intentando metérsela en la maleta, y cuando la he pillado me amenaza mechero en mano con prenderle fuego, gritando como una loca: “¡¡¡¡¡Pa mí o pa nadie!!!!!”. 

 

Miren si será bruja la niña, que aun después de irse sigue dándome guerra!…. No dice que se le ha escacharrao la tarjeta de memoria y ahora tengo que enviarle cada una de las fotos (mas de mil recordar) así que aquí estoy peleándome con el Picasa, que encima las quiere con la más alta resolución y esto se atrofia de lento. No si en el fondo ya se yo que es sólo una estrategia para hacerme perder tiempo y que no pueda actualizar antes que ella.

Ahora que por fin he podido tomar posesión de mi propio pc…. Ya ven ustedes ni fuerzas me quedan para seguir tecleando… agotadas hemos acabado todas, hasta la gata.

 

 

 

 

 

Aunque sinceramente, si toda la fatiga a de venir de cosas como estas…bendito cansancio!!

Bomas a parte, ha sido una semana fantástica. Gracias a todos los meteoritos que nos han acompañado en nuestras escapadas y gracias a ti, Ilya por martirizarme estos días. Espero que al menos una pequeña parte de tus deseos se hayan visto cumplidos.

Joeee…solo ha pasado un día y ya te añoro… seré masoca????…jajajaja 

Quien quiera conocer la versión oficial de nuestros recorridos turísticos no se prive de entrar en estos otros lugares… así quizás se hará una composición total de los hechos:

 

Driada: http://lasumadedosomas.blogspot.com/

Ilya: http://www.ilya.indiopole.com/blog/

Cronopio: http://www.cronopio55.blogspot.com/

 

Un beso a todos…. seguiré contando…

 

 

 

 

 

 

 

 

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