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Archive for 30 octubre 2008

 

Ser capaz de :

Acabar de hacer la maleta,  y superar el estres que ello me provoca, además con el tiempo que se avecina,  mejor  manta,  gorro y bufanda con chubasquero incorporado…me llevo tambien mochila?…

Montarme en un avión sin sufrir… (bueno… primero encontrar el vuelo, que ya será mucho y… soportar las aduanas, que esa sera otra)

Estar 4 días sin encender un cigarrillo para dejar de fumar y aguantar el humo de los demás.

Aguantar varios días sin internet,  y lo que es peor sin  saber de vosotros tanto como quisiera snif… aunque de eso llevo ya unas semanitas haciendo prácticas y sufriendo las consecuencias…grrrrrrrr. 

Ser capaz de enfrentarme a los miedos.

Perderme en un laberinto desconocido.

Buscarme a mi misma.

Encontrarme con otros.

Respirar nuevos aires…y relajarme.

 

Admirar el arte, disfrutar de una cultura distinta y empaparme de belleza.

Transportarme a otras épocas, (se que me será fácil, en ese contexto).

Reconocer antiguos mitos, admirados en viejas fotografías…

Descubrir cosas nuevas, detalles inapreciados.

Sorprenderme ante lo desconocido y extasiarme ante la naturaleza.

Valorar el pasado

Vivir el presente

Y encontrar futuras ilusiones.

 

Y de paso aprender italiano… por cierto,  que no se me olvide el diccionario.

Ahhhh y la brújula…  para orientarme que seguro no me vendrá mal.

 

En definitiva… que me voy de aventura antes de que me operen…

A mi regreso espero tener tiempo para contaros… sobre todo mi encuentro con David… mi principal objetivo.

Hasta la próxima vuelta….

 

P.D. Mientras improviso estas líneas suena la música… me quedo con su letra:

La vida cambia, y cambiara…

..saber que se puede

Querer que se pueda

Quitarse los miedos

Sacarlos afuera

Pintarse la cara

Color esperanza

Tentar al futuro… con el corazón.

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38_Aviso…

Aviso

Tan solo una breve nota para informar que no he desaparecido. Que las riadas de agua sufridas hace un par de semanas no se me llevaron por delante; que no solo sobreviví  ese fin de semana, sino que además aprendí mucho en esos días; distinguí perfectamente quienes son mis amigos verdaderos, a pesar del tiempo y la distancia, …de aquellos que no lo han sido nunca. 

Pero sobre todo pase unos momentos sumamente agradables por Madrid…

Pues si, volví a la capital tras unos años de no haberla pisado. Recorrí de nuevo sus calles parques y avenidas…visite otra vez lugares conocidos y hallé otros desconocidos… pero además descubrí, más allá de sus límites y bellezas geográficas,  algo mucho más importante y enriquecedor, hallé personas, buenas personas, pues son quienes dan sentido a los lugares, que dicho sea de paso, no son más que decorados ocasionales, allí se desvelaron los protagonistas de la obra, y se manifestaron cada cual a su manera, mostrando la esencia de su ser y derramando su sentido de amistad.  Ya sea compartiendo unos alfajores imaginarios, una cena alrededor de un tonel , un licor de madroño ….o un concierto de jazz. Por cierto geniales los músicos de Larry Martin, y la espléndida la voz de Yoio Cuesta, un terremoto de mujer, que nos hizo vibrar  con su  ritmo y nos embriago a todos.

Poco importan las interminables circunvalaciones bajo el diluvio universal en busca del barco perdido… Tampoco importa la hora precisa en que suceda el contacto… que más da si son las  3 de la tarde o las 6 de la madrugada¡¡¡¡…  cuando los meteoritos chocan, se para el tiempo, se entra en la órbita de otra dimensión, en otra galaxia donde lo único importante es la manifestación explícita de ese cariño, esa entrega de uno mismo hacia el otro, ese interés mutuo por conocerse, sin pretensiones, simplemente por el mero placer de establecer un lazo común con la amistad que sublima las relaciones humanas en algo mágico. A veces agradable… a veces no tanto, pero siempre reconfortante aprender de todo ello.

La sorpresa fue al regresar… me han dejado sin conexión, ni ADSL, ni teléfono, ni nada. Así que estoy cambiando de compañía,  harta ya de incompetentes servidores, vuelvo a la de siempre… ya se sabe que vale más malo conocido…que bueno (ejem) por conocer. Por lo que he decidido (que remedio¡¡), tomármelo con calma, en beneficio de mis nervios, y esperar pacientemente el largo proceso que eso supone. Lo que me fastidia terriblemente es no poder comentar en vuestros blogs, aunque os lea de soslayo, ni actualizar el mío, (ahora estoy ocasionalmente de prestado, disculpar que no ponga ilustraciones).

El caso es que en este tiempo otoñal ando un tanto de bajón. Será la coyuntura del momento y la acumulación de sucesos. No, no es una caída en la negra oscuridad depresiva, es más bien la necesidad de tocar fondo, encontrarme a mi misma,  para tomar impulso y poder remontar el vuelo mucho más alto con renovadas energías. Nada grave. Cuestión de ajustar la maquinaria. Para pensar, reflexionar y encontrar el sosiego, la calma y un aire nuevo …

De modo que para reponerme, ando preparando un viaje por Italia… ya os contare… como sale la aventura por Florencia.

Un beso a todos… que aún metida en el caparazón de mi tortuga…os recuerdo a todos y cada uno de vosotros…. incluso a los que no comentan.

 

Regresareeeeeeeee……..

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Mandala es una palabra sánscrita que significa “circulo mágico”, “portador de esencia” o “centro sagrado”. Aunque su dibujo sea complejo y a menudo se encuentre contenido en un recinto cuadrado, los mandalas se basan en esa forma elemental de toda creación, geométricamente perfecta como es el círculo, arquetipo, que rige el orden interior de la naturaleza misma y está arraigado ancestralmente en el subconsciente colectivo de toda la humanidad. 

En su interior podemos encontrar enmarcadas, líneas geometrías como triángulos, cuadrados, rombos, círculos o espirales, pero siempre son figuras simétricas que atraen nuestra mirada hacia su centro y evocan el origen de toda realidad, como la imagen de un cristal de agua. 

Son imágenes que se relacionan con la geometría, la psicología y la curación sagrada, manifestándose a través del arte, la arquitectura y en la propia naturaleza. Los encontramos por doquier, ya sea mirando el microcosmos, en un simple átomo o en una célula, o contemplando el macrocosmos, entre las estrellas, los planetas y las galaxias, pasando por todas las naturalezas ya sean, vegetales como las flores y los frutos, minerales, en la cristalización de sus formas, y animales, así como en objetos ornamentales de uso común, etc. De hecho, el mandala, engloba todo lo que conocemos, e incuso, todo aquello que aún no hayamos llegado a comprender racionalmente.

 

 Este símbolo sagrado, presente a lo largo de los tiempos, en todas las culturas y tradiciones, representa como decimos, un mundo entero, la divinidad, el ser humano, la vida, la creación y la eternidad, en definitiva, el Universo mismo.

Los antiguos que veneraban a la Gran Diosa, hablaban del universo como de la Gran Esfera y representaban su centro como el Omphalos, o el ombligo del mundo.

En las culturas indígenas de América el mandala se encuentra presente entre los Navajos, Incas o Aztecas, como ejemplo tenemos entre otros su calendario o piedra del Sol que es circular; Igualmente concéntrica es la construcción megalítica de Stonehenge, plaza sagrada de los druidas célticos, que pertenece al neolítico tardío.

El mandala tradicional hindú, se presenta como un cuadrado subdivido en otros más pequeños, dedicados a Shiva y Prithivi, que determinan a través de la orientación concéntrica, en relación con los ciclos solares y lunares, el espacio sagrado central, que es el altar y el templo de Brahma.

El budismo representa sus mandalas en forma de loto, y sitúa en su interior al Buda. En ocasiones especiales construyen complicadas figuras con arena fina de colores y al terminar, los dejan al viento para que los deshaga, o bien los recogen y lanzan sus restos al mar, de acuerdo con su doctrina del Karma Yoga, en la cual lo importante es la acción misma y no el resultado que produce.

También las catedrales cristianas lucen espléndidas vidrieras y rosetones con imágenes de Cristo o María en su centro.

 

En la tradición tibetana, el mandala combina círculos y cuadrados, simbolizando el universo espiritual y material y es el soporte de meditación, para la interiorización espiritual y la reintegración del yo en el todo y el todo en el yo.

 El mandala tántrico, basado en un cuadrado con cuatro puertas, guarda círculos y lotos, cargado además de imágenes y símbolos sagrados, puede dibujarse o pintarse en el suelo, pero esencialmente se interioriza y construye en la caverna del corazón.

Para los japoneses, el mandala es convergencia y divergencia, es la imagen de dos aspectos complementarios e idénticos de la realidad suprema; su trazo, sintético y dinamizador a la vez, representa y tiende a superar las oposiciones de lo múltiple y la unicidad, entre lo exterior y lo interior, del espacio-tiempo y lo atemporal más allá del espacio.

 Para el psicólogo suizo, Carl G. Jun (1875-1961) los mandalas representan la totalidad del ser humano, abarcando tanto el consciente como el inconsciente y constató que cada persona responde a ellos instintivamente. Estudió exhaustivamente el efecto curativo de estas imágenes en la psique, e incorporó entre las técnicas de su terapia, la meditación con los mandalas, usados para consolidar el ser interior y favorecer la serenidad, el sentimiento de que la vida toma sentido y orden.

Efectivamente, los mandalas son dibujos de auto-conocimiento mediante los cuales nos es posible conectar con nuestro interior, relajarnos, meditar y nos ayudarán a la vez, a descubrir esa paz interna al conectar con nuestra propia esencia.

Las técnicas de meditación con los mandalas pueden ser visualizando las imágenes a la par que se ejercita la respiración, concentrarnos en pintarlos, dibujándolos, caminando sobre ellos o recorriendo sus formas mentalmente. De cualquier modo que interactuemos con ellos, son servirán para aliviar el desequilibrio interno, disminuir el estrés, mitigar la ansiedad, expandir la conciencia, despertar los sentidos y manifestar nuestra creatividad; es eficaz en los estados de desorganización por crisis, insomnio o estados decaídos de ánimo.

Mediante su diseño, contemplación y meditación el ser humano toma contacto con lo espiritual y se hace parte del todo armonioso, trascendiendo sus limitaciones presentes y las ataduras a su mundo material y conceptual. El mandala posee una doble eficacia: conserva el orden físico si ya existente y lo restablece si se ha perdido, en cuyo caso ejerce una función estimuladora y creadora.

 Al ser representaciones geométricas y simbólicas del universo, su significado varía dependiendo de las figuras inscritas. Básicamente los triángulos, se relacionan con el principio masculino y femenino, con el cielo y la tierra y dependen de su orientación; las formas circulares, simbolizan la integración natural, la expansión en el mundo intermedio, mientras que las cuadradas representan la toma de conciencia de esta integridad, lo terrestre, lo material.

A través del mandala podemos expresar nuestros sentimientos y emociones, también con otras figuras geométricamente más complejas. Generalmente la espiral denota vitalidad, y proporciona energías curativas. La estrella es símbolo de lo espiritual, lo elevado, la libertad. El corazón, es felicidad, alegría sentimiento de unión. La cruz es la unión de dos opuestos, la vida y la muerte, lo consciente y lo inconsciente. El pentágono, silueta del cuerpo humano, Es tierra agua y fuego. El hexágono es la unión de los contrarios. La mariposa otorga reovación del alma, la transformación y la muerte. 

También el color es importante en el significado del mandala y su uso esta relacionado con el estado de ánimo de quien los colorea:

Blanco: nada, pureza, iluminación, perfección.
Negro: muerte, limitación personal, misterio, renacimiento, ignorancia.
Gris: neutralidad, sabiduría, renovación.
Rojo: masculino, sensualidad, amor, arraigamiento, pasión.
Azul: tranquilidad, paz, felicidad, satisfacción, alegría.
Amarillo: sol, luz, jovialidad, simpatía, receptividad.
Naranja: energía, dinamismo, ambición, ternura, valor.
Rosa: aspectos femeninos e infantiles, dulzura, altruismo.
Morado: amor al prójimo, idealismo y sabiduría.
Verde: naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza.
Violeta: música, magia, espiritualidad, transformación, inspiración.
Oro: sabiduría, claridad, lucidez, vitalidad.
Plata: capacidades extra sensoriales, emociones fluctuantes, bienestar.

Os dejo aquí unos mandala sencillos para que los coloreéis si os apetece probar… pero no hagáis mucho caso de lo que os he dicho, lo mejor es dejarse guiar por la intuición y decorarlo a vuestro modo mientras pasais un buen rato … espero que os gusten.

           

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